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La educación debe integrar la diferencia

 

La inclusión en educación debe comenzar por la premisa de dar oportunidades a todos.  Para ello, no solo bastan las puertas abiertas.  Las comunidades deben ser vistas no solo son beneficiarias, ni actores, sino protagonistas activos en los procesos educativos y de innovación social.  

Esta es de las conclusiones que se desprende del panel de Inclusión y excelencia en la educación Superior colombiana del postconflicto: visiones desde el liderazgo, donde el rector general de UNIMINUTO, padre Harold Castilla Devoz, acudió como panelista.

 

Además de sus prácticas profesionales, los estudiantes de la Corporación Universitaria Minuto de Dios realizan prácticas sociales, en las cuales involucran lo aprendido desde la academia, con los saberes y necesidades propios de las comunidades.

 

 

El Rector también indicó que el concepto de inclusión social debe ir más allá de la gestión administrativa, e integrar las dimensiones éticas, sociales y culturales para que la comunidad educativa y el ecosistema social pueda ofrecer respuestas en contexto.   

Para lograrlo, se hace importante contar siempre con los saberes de la misma comunidad, así como respetar y aprender de esta. Solo así se podrá generar un nuevo conocimiento desde la academia. Algo que vienen haciendo los estudiantes de UNIMINUTO a través de prácticas sociales, como componente adicional a la práctica profesional, en su plan de estudios. El reto, concluye el Padre, es cómo se involucran las comunidades, a partir de un diálogo que nos lleve a un encuentro con el otro.

La reflexión tuvo lugar en el marco del II Foro de Educación y Movilidad social, organizado por la Universidad Simón Bolívar, en Barranquilla, el 25 de septiembre de 2018.

 

 

UNIMINUTO en el Caribe

 

El 72% de los estudiantes de UNIMINUTO en el Caribe colombiano son mujeres. Un 96% pertenece a los estratos socioeconómicos 1, 2 y 3.

A propósito del II Foro de Educación y Movilidad social, la vicerrectora de UNIMINUTO regional Caribe, Liliana Naranjo, expresó que más del 90% de los estudiantes en las sedes de la Corporación Universitaria en Atlántico, Bolívar y Magdalena, se encuentran trabajando, por lo que la modalidad virtual y a distancia se ha convertido en una oportunidad de movilidad social, a la que se suma el acceso a personas con capacidades diversas. “Damos las herramientas para garantizar la permanencia y la culminación de los estudios. Con esto esperamos disminuir la brecha de diferencias sociales y económicas de la Región”, agregó.

Además de la oferta educativa, otro de los principales retos de UNIMINUTO para promover la movilidad e inclusión social en el Caribe es el desarrollo de proyectos sociales y de innovación que le apunten a la solución de problemas de comunidades con escasos recursos.

Uno de ellos, Corazón contento, en alianza con pastoral social y el Banco de alimento, que busca restablecer el derecho a la seguridad alimentaria de mujeres cabeza de hogar y sus familias. Asimismo, se encuentra en marcha el proyecto Minuto+familia + escuela, en el que la Corporación Universitaria articula a estas instituciones sociales, para enfrentar el reto de educar a la infancia y adolescencia, mediante programas de acompañamiento y formación.

 

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